Sem. Práctica Educativa

Somos un grupo de estudiantes de X semestre de Psicología, en la Universidad del Norte. Queremos, a través de éste blog, expresar opiniones o brindar información pertinente al área de la Psicología Educativa.

Religión en las Escuelas octubre 18, 2007

Filed under: Virgy Irisarri — practicaeducativa @ 7:02 pm

World Religions

¿Se debería enseñar religión en las escuelas? Es este un cuestionamiento que ha estado en boca de políticos, maestros, religiosos, padres, y hasta estudiantes, con más frecuencia, de un tiempo para acá. Algunos abogan por la importancia de que ésta sea parte del currículo; mientras otros consideran que ese es un espacio que bien se le podría brindar a otras asignaturas de mayor importancia. Personalmente, reposo mi decisión en un currículo diferente, el cual explicaré brevemente, junto con otra información, en los siguientes párrafos.  

Por religión se entiende “…un conjunto de creencias o dogmas mantenidos por un grupo de gente que comparte una fe común, a menudo ritualizada en oraciones, sacrificios y normas morales relativas a las cosas sagradas” (http://es.wikipedia.org/wiki/Religi%C3%B3n.) Vista de ésta manera, países como Colombia, en el cuál el 92% de la población es católica, no deberían prestarle mucha atención a ese tipo de discusiones; si todos los estudiantes poseen las mismas creencias, ¿por qué no reforzar su fe con una educación más exacta acerca del origen y preceptos de sus dogmas? He allí, en la educación de esos dogmas, el problema más relevante. 

Regresando en el tiempo, recuerdo mis clases de religión en el colegio. Asistí a una escuela que aunque no perteneciera oficialmente al Opus Dei, sí se guiaba por sus principios, llegando a considerar a San José María Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei), como el patrono de la institución. La profesora de religión de aquella época, de quién omitiré el nombre por cuestiones éticas, era miembro activista de ésta organización; su posición era o es de ‘numeraria’, lo cual quiere decir que no puede contraer matrimonio, que habita en una casa del Opus Dei, y que su vida la dedica a Dios, y a realizar bien su trabajo, entre otras cosas.  

Recuerdo discutir con ella en varias ocasiones, debido a que dedicaba las dos horas que teníamos a la semana de religión, a conversar sobre dos temas que casi NUNCA variaban: El Opus Dei, y la sexualidad. Ahora, a esa edad puede que ni mis compañeras ni yo tuviésemos la capacidad crítica necesaria para percatarnos de las reformas que debía tener la instrucción de esa materia, pero en mi caso era diferente: A los 14 años, mis padres me habían brindado la oportunidad de estudiar el 9° grado en Toronto-Canadá, en un colegio que igualmente era del Opus Dei. Aquella experiencia me había abierto los ojos acerca de qué realmente se debía enseñar en la materia de religión, y qué tanto podía uno aprender. Utilizábamos un libro llamado “A Guide to the Bible” (Una guía a la Biblia), el cual nos ayudaba a comprender cada uno de los capítulos de ésta con mayor profundidad. El programa de religión estaba organizado de tal manera que, en 9° grado se estudiaba el Antiguo Testamento, y en 10° grado se estudiaba el Nuevo Testamento. Aunque nunca me he considerado fiel seguidora de la religión que decidieron impartirme mis padres (catolicismo), ni de ninguna otra, disfrutaba inmensamente las clases en el colegio donde me encontraba de intercambio; la razón principal es que siempre me ha interesado la historia, ya que la considero uno de los medios más exactos para encontrar finales más felices.  

De ésta manera, y luego de continuar con el tema, quisiera que usted se detuviera por un instante y recordara sus clases de religión en el colegio. Luego me gustaría que hiciera la siguiente reflexión: ¿Siente que aprendió algo valioso en esas clases?, ¿Siente que su fe aumentó después de lo que aprendió en religión? Si su respuesta es sí, entonces discúlpeme, y seguramente la culpa sería exclusivamente de mi profesora; pero, si su respuesta es no, entonces nos hallamos en el mismo caso y debemos encontrarle una solución a ese problema. 

Algunos miembros del Colectivo de Filósofos Humanistas (HPG), publicaron un folleto en el año 2001, en el cual mencionaban sus argumentos por los cuales la religión no debía enseñarse en las escuelas: “…dada la importancia que tienen los compromisos religiosos y axiológicos básicos en la vida de las personas,  asumirlos debe ser el resultado de lo que tradicionalmente se denomina un consentimiento válido, esto es, competencia, información completa y voluntariedad. Sin embargo, es muy probable que las escuelas religiosas violen esos requisitos, en parte porque los niños menores carecen de autonomía, pero también por el tipo de trabajo que realizan dichas escuelas.” Al leer detenidamente la cita, es fácil cuestionarse lo siguiente: 1) ¿Tendrá un niño(a) la razón suficiente para ser autónomo a una edad tan corta?; 2) ¿Querrán los padres y madres colombianos un colegio que no les inculque aún más la fe en la religión? Mi respuesta a ambas preguntas es no; de allí que haya que encontrarle una solución equitativa en el currículo.

Marcelino Flórez (2006) argumenta que la religión no debería ser enseñada en las escuelas por una razón de pedagogía social. Para él, la instrucción de ésta asignatura constituye un obstáculo para construir solidaridad en la multiculturalidad.  Snowman y Biehler (2006), justifican los beneficios de los programas multiculturales de la siguiente manera: 

1. Los programas multiculturales impulsan una enseñanza por parte del maestro que es efectiva tanto a nivel general como a los miembros de ciertos grupos particulares.  

2. Todos los estudiantes podrían ganar del comprender distintos valores culturales. 

3. En un mundo cada vez más globalizado, los estudiantes necesitan comprender y saber cómo trabajar con personas de culturas y religiones distintas a las de ellos mismos. 

4. Los programas educativos multiculturales exponen a los estudiantes a la idea de que la “verdad” está en el ojo de quién la mira. 

5. Los programas multiculturales pueden fomentar la motivación y el aprendizaje. 

A raíz de lo anterior, propongo la consecuente idea para el currículo, la cuál debe ser elaborada más a profundidad: 

1. En los años de primaria, se deben enseñar los principios básicos de la religión que escoja el colegio. Por ejemplo: Definición de Dios; Los Mandamientos; la Primera Comunión, etc.

2. En el bachillerato, se debe abrir la mente del estudiante a las distintas culturas y religiones que existen en el mundo. De ésta manera, estaremos educando personas más tolerantes y críticas frente a los temas de actualidad; además de estudiantes más cultos. ¿Qué pensaría usted de alguien que no sepa quién fue Buda y Mahoma? ¿Cree que esa persona, de ser cristiana, podría argumentar su fe válidamente?

Este formato se divide de esa manera porque “cuando son demasiado jóvenes, deberían ser protegidos frente a una posible imposición prematura de creencias particulares. Mientras que a medida que crecen, debería estimulárseles para que examinen sus creencias y las sometan a un examen crítico” (HPG, 2001.)

De ésta manera, concluyo que la religión es un mundo muy amplio, que podría ser utilizado en muchos aspectos. No sólo sirve para aumentar la fe y la espiritualidad, sino que también sirve para conocer la historia, para compararla con la ciencia, entre otras cosas; es decir, hasta podría ser involucrada a través del currículo en distintas materias.

Les recuerdo que una comparación sana es fructífera; sólo a través de ésta puede uno asegurarse de que lo que posee es lo que quiere.

María Virginia Irisarri

Bibliografía

1.       Flórez, M. (2006) Consultado en (http://www.concejoeducativo.org/article.php?id_article=82)

2.       Colectivo de Filósofos Humanistas Británicos (2001) Consultado en (http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2007042305)

3.       Showman, J., Biehler, R. (2006) Psychology Applied to Education. Houghton Mifflin, Edición No. 11. Boston, Estados Unidos.  

 

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One Response to “Religión en las Escuelas”

  1. practicaeducativa Says:

    Estoy completamente de acuerdo con el punto de vista de la relatora, la religión por muchas razones merece tener un espacio dentro del curriculo educativo, sin embargo mas alla de tornarse una formación impositora, deberia mostrar las distintas culturas religiosas, con el fin de que el estudiante sea capaz de defender su punto de vista y participación en determinado grupo religioso, con argumentos validos y fundamentados.


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